La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) informaron que la mayoría de los cortes en rutas y accesos a puertos, realizados por transportistas autoconvocados, fueron levantados en la provincia de Buenos Aires, lo que permitió la normalización de las operaciones en acopios y terminales exportadoras. Sin embargo, advirtieron que el ingreso al puerto de Quequén continúa bloqueado, manteniendo a esta terminal inactiva.

En un comunicado difundido hoy, Ciara-CEC señalaron que “los cortes e impedimentos de libre circulación en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires fueron desapareciendo” y que tanto el puerto de Bahía Blanca como los acopios en la provincia “están plenamente operativos”. No obstante, precisaron que “el único resabio sigue siendo el ingreso al puerto de Quequén, que lleva más de una semana sin operar” y remarcaron que “ya no existen causas de ajuste de tarifas porque la gran mayoría de los transportistas está circulando”.
“El levantamiento inmediato de todos los piquetes en Quequén es imperioso, en consideración a la comunidad productiva de Necochea”, requirió el comunicado.
Por su parte, la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) denunció que un “minoritario grupo de transportistas autoconvocados con zona de influencia en Puerto Quequén mantiene de rehén a una parte significativa de la exportación agropecuaria nacional mediante bloqueos de rutas y accesos portuarios”. Según indicaron, durante más de dos semanas este “estrangulamiento del flujo logístico provocado por un pequeño grupo de autoconvocados” dejó sin mercadería a las terminales de Bahía Blanca y Quequén, y paralizó a más de 30 buques —22 en Bahía Blanca y 9 en Quequén—, que esperan embarcar entre 700.000 y 1,5 millones de toneladas de granos retenidas.
“Esta situación implica que al menos 450 millones de dólares —con sus respectivos impuestos— no ingresaron al país durante esos días, afectando gravemente a productores, acopios, cooperativas, industrias, exportadores y a los mismos transportistas, con un claro deterioro en la cadena de pagos y en la competitividad nacional”, afirmó la CPPC.
El conflicto, liderado por los transportistas autoconvocados mediante cortes y piquetes en más de 50 puntos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y provincias del norte, lleva más de dos semanas y, según cálculos privados, se originó a partir de un reclamo por una actualización en la tarifa de carga de granos de hasta un 35%. Desde el sector autoconvocado reconocieron que, aunque la mayoría de los cortes fueron levantados, persiste una pequeña protesta en la terminal de Quequén.
Las negociaciones para fijar una nueva tarifa de referencia —en las que no participaron los autoconvocados— se llevaron a cabo en mesas provinciales de diálogo, con especial importancia en Buenos Aires. Allí, la Federación de Acopiadores junto con entidades agropecuarias representadas por Coninagro y Carbap alcanzaron un acuerdo con tres cámaras del sector de cargas para un aumento del 14%, lo que contribuyó a desbloquear gran parte de las protestas.
En contraste, la Asociación de Transportistas de Cereales y Afines (Atcade), que también integra la mesa de negociación, reclama una actualización del 25%.
En diálogo con Clarín Rural, Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, aclaró que el acuerdo sellado con Coninagro “es orientativo”. Explicó que el aumento se basa en un estudio realizado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y se pactó con un 10% de rentabilidad incluida. No obstante, advirtió que “si un camión viejo consume un 24% más que uno nuevo y hace un viaje por mes, esa tarifa no alcanza, pero para la mayoría de los transportistas los números son adecuados. Las zonas conflictivas deben resolverse directamente entre las empresas”.
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