Las causas Hotesur y Los Sauces, en las que Cristina Kirchner y su hijo Máximo están acusados de asociación ilícita y lavado de dinero, llegan a su etapa final: el juicio oral comenzará el 23 de octubre, después de años de demoras que las defensas lograron con distintas estrategias.

La acusación sostiene que la familia Kirchner usó sus hoteles y una inmobiliaria de su propiedad para blanquear dinero de la corrupción a través de, al menos, dos clientes: el empresario de la construcción Lázaro Báez y el empresario Cristóbal López, con múltiples contratos con el Estado, que les alquilaron sus emprendimientos turísticos y compraron o rentaron propiedades a la inmobiliaria familiar.
La última estrategia de las defensas fue separar el caso en dos juicios orales distintos, uno para Hotesur y otro para Los Sauces, algo que habían conseguido ante el Tribunal Oral Federal 5. Ese esquema acortaría los tiempos de cada proceso y debilitaría la acusación, ya que hay testigos que podrían declarar sobre el manejo de los fondos en las dos vertientes de los negocios, la hotelera y la inmobiliaria.
Pero esa decisión estaría por revertirse. Según trascendió, en los próximos días la Cámara de Casación resolvería unificar ambas causas en un solo juicio, como reclamaron el fiscal del juicio, Diego Velazco, y el fiscal de Casación, Mario Villar, que sostienen que la presunta red de lavado se explica y se prueba mejor como un único sistema que funcionó en paralelo.
El calendario es incómodo para los Kirchner: el debate oral coincidirá con el arranque de la campaña rumbo a las elecciones de 2027, en momentos en que el peronismo discute su liderazgo. Máximo Kirchner, que durante años evitó responder preguntas públicas sobre estos expedientes, deberá ahora sentarse en el banquillo de los acusados junto a su madre, que ya cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad.
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