Manuel Adorni va cimentando un estilo detrás del atril de la vocería presidencial y frente al logo de la Casa Rosada que ahora parece blanca. Soldado de la «batalla cultural», disfruta anunciando el fin del salón de las mujeres, la prohibición del lenguaje inclusivo o la, para él y su gobierno, falta de valor del cupo laboral para personas travestis y trans. Amante del Age of Empire, un juego de guerra con soldados medievales, feliz poseedor de un Martín Fierro por su labor en… X y con la palabra «fin» siempre dispuesta para subrayar una verdad revelada, he aquí el vocero obligado a explicar a diario los exabruptos de Javier Milei.

“Nosotros vamos a trabajar siempre porque cada lugar esté ocupado por el mejor, el más capaz y por el que más cualidad tiene. Sea un hombre, una mujer o un travesti” decía la semana pasada el vocero presidencial Manuel Adorni refiriéndose a los despidos en el Estado que alcanzaban el cupo laboral travesti trans. Desde su asunción el 10 de diciembre, el portavoz se empeña en poner en marcha un mecanismo de mediatización extrema y tono provocador a los anuncios de la Casa Rosada.

Combina la polémica que vende en la tele y lo que da likes en redes sociales. La táctica resulta muy efectiva para replicar el sentido común libertario, por ejemplo referirse a personas travestis en masculino es, además de una chicana, una forma de reafirmar que la libertad de la que se jacta no contempla la lucha histórica de las travestis y trans para lograr la sanción de la Ley N° 27.636 de Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgéneros «Diana Sacayán-Lohana Berkins» que establece un cupo mínimo de 1% de los cargos y puestos del Estado Nacional para esta población.

Manuel Adorni tiene uno de los perfiles más altos del gobierno, es incisivo y a la vez apaciguador. Modula, no se exalta y mantiene las formas. Es casi la contracara de su presidente. Sus cruces matutinos con periodistas son parte de la escena que monta y materia necesaria para alimentar sus cuentas en redes sociales. Conoce bien las estructuras mediáticas tradicionales: antes de practicar su actual rutina diaria en Sala de Conferencias de la Casa Rosada, trabajó en Infobae, Radio Rivadavia, Radio Colonia, Canal Metro y A24. En 2023 ganó el Martín Fierro a mejor twittero, cuando subió al escenario a recibir el premio dijo algo que se volvió viral entre los libertarios: “Yo sí quiero la grieta”. Esa declaración de intenciones sería la hoja de ruta para su quehacer cotidiano. No sólo detrás del atril del vocero, también en la marca personal que le pone a los tuits que sigue publicando en abundancia. Todos terminan con la palabra «fin». Una forma de reafirmar algo evidente en el gobierno: no hay discusión sino verdades reveladas.

Luego de la represión del miércoles a movimientos sociales que reclamaban por alimentos a los comedores, Adorni publicó un video al estilo Proyecto Blair Witch en donde una persona que está filmando con su celular recibe agua de los camiones hidrantes en medio de la represión. En la imagen se ve subjetivamente como la persona cae al suelo con el celular. “El protocolo se cumple” dice Adorni, refiriéndose al de Patricia Bullrich, «la mejor», según el vocero, como Sandra Petovello. Los dos únicos nombres femeninos que recordó en la conferencia en la que despreció los cupos como acción afirmativa.

El vocero suele desplegar las nociones básicas del autoritarismo de su jefe máximo, las preguntas se le caen del atril: ¿Por qué se gasta en una lata de gas para reprimir lo mismo que salen 110 paquetes de arroz? ¿O en un cartucho de balas de goma lo que salen 40 paquetes de fideos? No hay respuesta. Fin.

A Manuel también le toca explicar los exabruptos del presidente. Esa tarea la lleva adelante enfrentándose con los periodistas que enuncian la pregunta incómoda. Durante el conflicto por la coparticipación con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, el presidente había laikeado una foto en X que mostraba al gobernador como víctima de una violación. La pregunta de Fabian Wledman, voz de Diputados TV fue: «¿En qué contribuye este grado de violencia avalado por el presidente?» Adorni respondió que no había visto la foto y que el presidente manejaba sus redes sociales sin intermediarios para tener un contacto directo con la gente y favorecer la libertad de expresión. “En el caso del presidente, son sus redes y las maneja como él cree conveniente”.

Otra de las narrativas que sostiene el vocero presidencial es la de “no hay plata”, un mantra del gobierno libertario. La enorme tarea de Adorni consiste en responder una pregunta que cada vez pesa más en el aire. ¿Para quién o quiénes no hay plata? Mientras que los despidos continúan siendo masivos en el Estado, el Ministerio de Defensa incorporó como asesor a Francisco Jorge Adorni -hermano del vocero- a partir de febrero de 2024. En ese momento el sueldo estaba cerca de los 2 millones de pesos pero a fines de Marzo obtuvo un ascenso titular de la Unidad de Auditoria Interna del ministerio, por lo que su salario ascenderá a 4 millones.

El último highlight del corto pero contundente recorrido de Adorni por la casa Rosada fue en torno al enorme conflicto presupuestario que hay en las universidades: el diputado y vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobiti, desmintió al vocero presidencial que había hablado de un supuesto aumento del 70% en las transferencias a las universidades: «Durante el 2023, el presupuesto devengado en gastos de funcionamiento (educación y hospitales) fue de $26.152 millones. La inflación acumulada de enero 23 a marzo 24 es de 325.1%. ¿El resultado? Una necesidad real de casi $90.000 millones para la UBA». El cruce entre el ex diputado radical y Adorni tuvo su escena en redes sociales desafiando mutuamente entre una pelea de ring y una partida del juego preferido del vocero, Age of Empires. Más allá de la chicana varonil, Yacobiti bajó la discusión a terreno firme diciendo que la situación no estaba para juegos porque el estado de la educación pública era dramático. ¿Estará Adorni para ese tipo de discusiones?

El despliegue de Adorni en la Casa Rosada

En estos cuatro meses de gobierno, Adorni supo cómo instalarse en el área que más le interesa. Cuando parecía que la pata de comunicación de Javier Milei iba a estar digitada por jóvenes tiktokeros liderados por Iñaki Gutierrez, Adorni fue ganando terreno. El pelilargo rubión se cavaría su propia fosa publicando una foto personal en la cuenta oficial de la Casa Rosada en plenas fiestas y apenas asumido. El reemplazo fue el troll Juan Doe (Juan Pablo Carreira) que viene del ala de Fernando Cerimedo, el estratega de comunicación digital de Milei. Con esa tribu, Adorni no tiene ningún problema por ahora.

Con quién sí acumula desplantes es con el actual secretario de medios, Eduardo Serenelli, a quien fue desplazando de a poco. El golpe final pareciera estar en manos de Karina Milei, a quien no le gustó nada que el secretario autorizara mediante su firma una deuda que dejó Alberto Fernandez con el diario La Nación por la pauta oficial. A finales de marzo, Adorni había publicado en su cuenta de X que existía una deuda cercana a los 12.000 millones de pesos pertenecientes al periodo 2020 y 2023 en pauta oficial y prometía el detalle “en unos días” de los medios y agencias adeudados. Aún no se publicó esa información de manera oficial pero todo indica que Serenelli ya tiene pase de salida en la Rosada.

La tarea de Adorni es titánica, tiene que hacer equilibrios entre las súbitas declaraciones del presidente, las internas del gobierno y el cada vez más resquebrajado cimiento en el que se apoyan las máximas libertarias. Tendrá que poner en juego ya no solo el conocimiento acumulado como varón de medios sino también la estrategia de horas y horas jugando al Age of Empires.