Aunque con el paso del tiempo se constató que los animales pueden verse afectados por los eclipses solares, esto se basa en gran medida en relatos anecdóticos y no en estudios científicos. En gran medida, la escasez de investigaciones sobre el efecto de los eclipses en el comportamiento animal se debe a la breve duración y poca frecuencia con que acontecen estos fenómenos astronómicos.

Ya sea mediante anécdotas o bajo rigor científico, se comprobó que la conducta de los animales cambia, especialmente en la fase total de los eclipses solares. «Esto pasa porque los organismos han evolucionado para adaptarse al eterno vaivén entre el día y la noche y han desarrollado una suerte de reloj interno, que marca sus ritmos biológicos en período de 24 horas».

A lo anterior se le llama ciclo circadiano, según Ron Fernández, neuroetólogo de la Facultad de Ciencia de la UNAM. A su vez, describe, este ciclo suele mantenerse inalterable, por lo cual, los fenómenos extraordinarios asociados con la luz y obscuridad pueden provocar confusión o desorientación en ciertas especies.

Como refiere el experto, existen abundantes anécdotas que constatan el efecto que el eclipse tiene en algunos animales. Por ejemplo, algunos pájaros y animales de corral, ovejas, vacas y otros, reaccionan como si fuera de noche, es decir, regresan a sus corrales o hábitats para dormir. Mientras, los animales de compañía, perros y gatos, presentan cambios en su comportamiento, mediante comportamientos de miedo o nerviosismo derivado del fenómeno solar.

Por otra parte, algunas investigaciones recopilan información sobre como reaccionan algunas especies al eclipse. Por ejemplo, una investigación llevada a cabo en Veracruz constata que algunos tipos de araña, como Metepeira incrassata, destejen sus telarañas cuando el eclipse solar se encuentra en su fase total y comienzan a tejerlas nuevamente cuando regresa la luz del sol.

Así, mientras algunos animales presentan reacciones asociadas al miedo y confusión, otras actúan como si fuera de noche. Douglas Duncan, director del Planetario Fiske, sugiere que esto se asocia con el nivel de «inteligencia» de las especies. Dicha hipótesis se basa en una serie de estudios realizados en chimpancés y otras especies animales. Los signos de confusión y reacciones de estos animales fueron apreciados por los investigadores como conciencia de los animales en torno a la anomalía del fenómeno astronómico.

Cabe resaltar, la información de medios e instituciones coincide en que pese a la poca información «científica» sobre el comportamiento de los animales en eclipses, esto se limita a reacciones que pueden o no estar asociadas a sus ritmos biológicos. Como en aquellos casos en donde los animales duermen al «sentir» que es de noche. Sin embargo, no se tienen pruebas o registro de otra clase de efectos, químicos o de otro tipo. Por lo cual, puede argumentarse, los efectos del eclipse en los animales y humanos son inocuos.