Argentina se convirtió en un polo atractivo para las inversiones privadas a nivel global, posicionándose como el segundo país, después de Grecia, con las mayores perspectivas de fomentar la inversión privada en los próximos cinco años según The Economist. Este cambio se produce en el contexto de un análisis realizado por el Economist Intelligence Unit (EIU), que sitúa al país sudamericano en una posición privilegiada para atraer capitales, especialmente en sectores como la minería y la energía.

El ranking del EIU, una referencia para inversores internacionales, evalúa una serie de factores como la estabilidad macroeconómica, el clima político, las oportunidades de mercado, entre otros, a través de 91 indicadores distribuidos en 11 categorías. Esta metodología permite proyectar las condiciones más favorables para los negocios en 82 países analizados. Según Nicolás Saldías, economista senior del EIU para América Latina, la llegada de Javier Milei a la presidencia de Argentina marca un punto de inflexión, con una clara tendencia hacia la liberalización del comercio y la estimulación de la inversión extranjera.

A pesar de las reformas propuestas por el gobierno argentino, este enfrenta retos significativos en su implementación, incluyendo oposición en el Congreso y resistencia por parte de los sindicatos. Aún así, las medidas adoptadas por la administración Milei ya han sido reconocidas como «éxitos económicos» por The Economist, aunque no sin destacar los desafíos sociales y económicos que enfrenta la población argentina, como el aumento de la pobreza y la caída del poder adquisitivo.

Por su parte, República Dominicana se destacó en el ranking del EIU por su estabilidad política y su previsión de crecimiento económico constante. Aunque se trata de un mercado más pequeño, las oportunidades de inversión en este país caribeño están en aumento, reflejando un entorno favorable para los negocios.

Este análisis del EIU ofrece una perspectiva valiosa para los inversores internacionales, destacando a Argentina y la República Dominicana como mercados emergentes con potencial significativo. Así, este escenario sugiere un horizonte prometedor para el desarrollo económico en América Latina, poniendo de manifiesto la importancia de políticas que favorezcan la apertura económica y la atracción de inversiones extranjeras.