Hace unos pocos días, el presidente Javier Milei dijo a los representantes del sector agropecuario, que su idea es “eliminar el Impuesto País” para luego quitar las retenciones para que “el campo sea libre”. Alentados bajo este estímulo, también los representantes de la pesca están a la espera de una quita en los derechos de exportación. El argumento que esgrimen es la crisis de competitividad por la que atraviesa esa industria.

“Tenemos producto y tenemos ventas, nuestro problema es de competitividad”, explica Raúl Cereseto, presidente de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP)

“Venimos con un proceso inflacionario que se profundizó y el tipo de cambio exportador que es el de referencia no acompaña esa inflación”. explica el directivo. “Ademas, con esta estanflación, más el dolar quieto y el aumento de costos internos tan abrupto que tuvimos en estos seis meses, no podemos abordar una situación así”, dice.

Los productos de exportación de la pesca argentina pagan desde el 1% hasta 9% de retenciones. El monto máximo corresponde a los de “cola en bloque”, como se denomina a los langostinos descabezados en bloques de hielo y que representan la mayor parte de los envíos al exterior. El grueso se exporta a España, Italia, Rusia, EE.UU. y, para ser reprocesados a Perú y Tailandia, es decir como destinos intermedios.

El reclamo de la eximición de las retenciones parte no solo desde FULASP, una institución con fines académicos, sino también de las principales cámaras que componen la industria del sector.

Parafraseando al Presidente, los empresarios exigen que también se valore “el compromiso y la pasión del hombre de mar”.y que la pesca sea incluída en el paquete que suspendería los derechos de exportación a la actividad agroganadera, tal como lo anunció Milei en el acto de La Rural.

Además de los inconvenientes locales, como los elevados costos internos y el tipo de cambio planchado, el sector teme por el escenario internacional para la industria pesquera. “Las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania, los indicadores inflacionarios en los países compradores de productos, la continuidad de medidas restrictivas que se instalaron en el mercado asiático a partir de la pandemia por el Covid 19, el significativo descenso de la demanda y la caída en los precios; sumado a la competencia que genera la acuicultura, ha llevado a un contexto muy desfavorable a todas las empresas de bandera nacional”, explican.

Desde la FULASP advierten que la estructura de costos se volvió inviable debido a varios factores, como “el aumento de los costos de captura y producción, el incremento en los precios de combustibles, aceites y packaging y los mayores gastos de distribución”.

Señalan: “Además, la falta de actividad marítima, el aumento de los costos portuarios, el impacto de la inflación en los ajustes salariales y el atraso cambiario acumulado de años anteriores”,explicó la fundación.

Actualmente, la merluza hubbsi, el filet congelado elaborado en tierra en envases de más de 1 kilo tiene retenciones del 3%, mientras que el tubo limpio de calamar en envases de hasta 1000 gramos tributa el 5%. Por su parte, el langostino easy peel o tail on, para envases de hasta 1 kilo abona el 1% de derechos de exportación, y para el caso de envases mayores es del 3%, mientras que las colas en envases de hasta 2 kilos tributan el 3% de retenciones. Finalmente, el crustáceo entero está alcanzado con un 6% en cajas de hasta 2 kilos, mientras que la exportación de colas en bloques mayores a 2 kilos para reprocesamiento en otros países tributa el 9%.

Los empresarios aseguran que, la producción nacional puede caer en “una estrepitosa caída industrial si no se toman medidas con carácter de urgencia”, ante lo cual se exige la inmediata intervención del Estado Nacional para paliar la situación y mejorar la competitividad del sector.

El pedido ya fue elevado ante la Secretaria de Bioeconomía, el Consejo Federal Pesquero y la Subsecretaría de Recursos Acuícolas y Pesca de la Nación, aunando propuestas y en consonancia con los planteos de los principales organismos que representan a la actividad en el país.

Según Cereseto, al como el Gobierno lo hizo con la industria láctea, “es urgente suspender por un período mínimo de 180 días los derechos de exportación para las posiciones arancelarias correspondientes a todos los productos pesqueros”, dijo.