En un contexto político dinámico, la Cámara de Diputados de Argentina se prepara para votar la nueva ley Bases, comenzando el debate el 29 de abril , tras haber obtenido un dictamen de mayoría con 61 firmas en comisiones parlamentarias. Este avance es el resultado de una serie de reuniones estratégicas, alianzas parlamentarias y negociaciones llevadas a cabo tanto en la Casa Rosada como en diversos encuentros con gobernadores.

Después de la caída de una sesión especial, el oficialismo logró asegurar el quórum necesario gracias a acuerdos clave, convocando a un plenario para para el 25 de abril. En dicho plenario, representantes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Legislación General y Asuntos Constitucionales —las mismas que discutieron previamente la ley ómnibus—, consolidaron el dictamen de la ley Bases.

La sesión estuvo marcada por un intenso debate, iniciando con un acto simbólico de golpes en la mesa por parte de algunos miembros de la comisión, en señal de reclamo. La controversia surgió debido a que varios diputados opositores argumentaron no haber recibido el texto completo de la ley Bases, sugiriendo que las negociaciones se llevaron a cabo en reuniones paralelas fuera del ámbito legislativo. «Se puede estar gestando una situación de lobby nunca antes visto en Argentina», alertó Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria. En la primera versión de la ley Bases, el diputado argumentó en reiteradas oportunidades el mismo mensaje de no recibir el proyecto para analizarlo.

El cambio en la presidencia de la comisión de Legislación General también fue un punto notable, con Santiago Santurio de La Libertad Avanza (LLA), asumiendo el cargo en reemplazo de Gabriel Bornoroni. Santurio aprovechó la ocasión para agradecer a su predecesor, en un contexto de tensiones internas en su bloque.

Durante la sesión, varios legisladores expresaron sus posturas respecto al proyecto. Facundo Correa de LLA celebró el acuerdo alcanzado, considerándolo un «gran momento para Argentina». Por otro lado, Christian Castillo del Frente de Izquierda criticó la falta de acceso al texto consensuado, similar a lo ocurrido con la ley ómnibus.

La separación de exaliados dentro de Juntos por el Cambio también fue evidente, con Lisandro Nieri de la UCR, mostrando un apoyo condicionado, centrado en la revisión de ciertas medidas impositivas y excluyendo la reforma laboral. En contraste, Damián Arabia del PRO, resaltó la necesidad de la reforma laboral incluida en la ley Bases.

Juan Manuel López de Hacemos Coalición Federal hizo énfasis en la necesidad de revisar el marco regulatorio para los fondos fiduciarios y la privatización del Banco Nación, además de cuestionar las facultades extraordinarias otorgadas al Presidente. Un nuevo capítulo se abre en el Congreso argentino, donde está previsto largas jornadas de intensos debates.