En un avance para la justicia y la paz en Colombia, el canciller (e) Luis Murillo, junto con el fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, anunciaron la firma de un nuevo acuerdo de cooperación judicial. Este pacto busca fortalecer las relaciones entre las autoridades judiciales colombianas y la Corte Penal Internacional (CPI). También promueve un enfoque restaurativo en las jurisdicciones ordinaria y transicional del país.

Durante la reunión, el canciller Murillo enfatizó la atención que la CPI brindó a Colombia, destacando el acompañamiento en los procesos judiciales y en el marco de la búsqueda de la paz. «En Colombia hablamos de paz y no de guerra, y para la paz es un eje fundamental que tengamos un excelente sistema de administración de justicia, que como usted lo dijo, los avances en el país son modelo, son caso emblemático en el contexto internacional», señaló.

El acuerdo también contempla medidas específicas para la reparación integral a las víctimas del conflicto armado y la consolidación de la paz total en el país. Asimismo, Murillo reiteró el compromiso de Colombia de trabajar coordinada y armónicamente con la CPI en la búsqueda de paz, justicia y reparación para las víctimas.

Por su parte, el fiscal Khan exaltó el papel de Colombia en la comunidad internacional como un ejemplo de determinación para superar el conflicto y promover la justicia y la estabilidad. «Colombia tiene una historia maravillosa que contar. Ustedes, colectivamente, y a través de los diferentes Gobiernos, han en enfrentado el conflicto, el sufrimiento, la muerte y la tortura; y como dije durante la reunión que acabamos de tener, encontraron la determinación para silenciar las armas y subir el volumen de la justicia como un ingrediente necesario para la estabilidad, la seguridad, y para el progreso continuo del país», explicó.

También destacó el trabajo de Colombia en la implementación del enfoque restaurativo a través de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), resaltando la consistencia en la aplicación de la ley y la creación de una arquitectura judicial que sirve de modelo a nivel mundial. Así, este acuerdo representa un paso más hacia la consolidación de un sistema judicial robusto en Colombia que no solo se nutre de las experiencias internacionales, sino que también ofrece sus aprendizajes al mundo.