NACIONALES Desafíos del sector productivo ante las reformas fiscales de Javier Milei

Desafíos del sector productivo ante las reformas fiscales de Javier Milei

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El Gobierno de Javier Milei implementó un nuevo plan económico con promesas de transformar la estructura fiscal de Argentina y abordar la persistente inflación que afecta al país. Este enfoque, centrado en severas medidas de ajuste y una reorganización de las tarifas, parece ignorar parcialmente las necesidades del sector productivo o bien la no aprobación de la ley Bases impacta en la producción.

Con el objetivo de corregir desequilibrios fiscales, el ejecutivo optó por herramientas drásticas como recortes significativos en el gasto público, describiendo estas acciones con metáforas llamativas como «motosierra» y «licuadora». Paralelamente, se planteó una estrategia para la reducción de la inflación que incluye la corrección de precios relativos. Sin embargo, mientras las finanzas públicas reciben toda la atención, el impacto de estas políticas en la producción y el empleo comienza a suscitar preocupaciones serias.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó que, a diferencia de sus vecinos regionales, Argentina enfrentará una contracción económica del 3% en 2024, un indicativo claro de las dificultades que persisten. Estos pronósticos emergen en un contexto donde la caída de sectores clave como la industria y la construcción, junto con un consumo debilitado por la disminución del poder adquisitivo de los salarios, configuran un escenario de recesión extendida.

Así las cosas, las estadísticas más recientes muestran una caída marcada en estos sectores, y los economistas consultados sugieren que la esperada recuperación económica no se materializará en forma de «V», es decir, no habrá un rebote rápido y vigoroso. Incluso los más optimistas anticipan una recuperación lenta y progresiva, sin alejarse significativamente de los niveles mínimos actuales.

Este enfoque económico, que privilegia la estabilidad fiscal sobre la dinámica productiva, podría requerir ajustes para fomentar un crecimiento más equilibrado. Sin medidas que impulsen la producción y el consumo, el riesgo de un estancamiento prolongado es tangible, lo que podría repercutir no solo en el plano económico, sino también en el social.

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