En años recientes, Musk ha mostrado ser a fin a la ideología de políticos como Javier Milei, Nayib Bukele y Jair Bolsonaro. Sin embargo, lo que en algún momento se limitó a interacciones en redes sociales, se transformó poco a poco en un vínculo político-ideológico, entre el CEO de Tesla y dichas figuras políticas. A tal punto que Musk es visto por los políticos y organizaciones de izquierda como «enemigo público», al promover y respaldar a «figuras de derecha».

Respecto a esto, La Prensa Gráfica ha llamado a Musk, el Superhéroe de la derecha de Latinoamérica. Ya que, a través de distintas intervenciones, Musk se ha posicionado como vocero de los discursos reaccionarios en la región. «En su viraje hacia posiciones extremas, Musk ha encontrado en América Latina un buen eco tanto para sus negocios como para sus diatribas», señala el medio.

Como ejemplo, cabe mencionar, el vínculo generado entre Musk y el actual presidente de Argentina, Javier Milei. Esto, ya que, lo que inició como un acuerdo de negociaciones comerciales para llevar a Starlink a Argentina, derivó en vínculo político entre ambos personajes. Por lo cual, Musk no se limita a llevar sus negocios de vehículos eléctricos y telecomunicaciones a dicho país, sino a mostrar su respaldo hacia medidas polémicas planteadas por políticos reaccionarios. Así, no sorprende el que Musk reaccione con un «Wow» al superávit fiscal del programa económico de Milei.

Esto ha llevado al politólogo Mark P. Jones a afirmar que el vínculo ideológico de Musk con Latinoamérica es más fuerte que su presencia comercial. Así, Musk ha ganado aliados políticos al defender las «causas» del sistema neoliberal y hacerse de «enemigos», abogando por los intereses empresariales. Ejemplo de ello es el caso en el cual, Bolsonaro elogió la intención «de hacer libre al mundo» de Musk, al emprender una batalla contra un juez de Brasil. El cual exigió a X eliminar una serie de cuentas en la red social al considerar, estas promovían la desinformación sobre el gobierno de Lula Da Silva.

Si bien, en casos como en el de Da Silva, existen inconsistencias ideológicas, dada la oposición de la defensa de la dictadura militar con la libertad de expresión, esto pone en evidencia la influencia política que tiene Musk. Si un empresario de la talla de Musk defiende la libertad y hace frente a «la injusticia» impuesta por los gobiernos de izquierda, entonces los políticos afines al empresario también abogan por la libertad.

De esta forma, Musk se ha afianzado como una pieza clave en la creciente polarización entre posturas políticas en Latinoamérica. Lo cual, sumado a su influencia en industrias clave, electromovilidad, telecomunicaciones y otras, le han dado una posición influyente en diversos países, especialmente de Latinoamérica.

Para analistas como Jones, el ganar afinidad con políticos latinoamericanos también es una jugada para no perder su posicionamiento comercial en la región. «Le conviene tener amigos en América Latina, eso lo ayuda en cualquier conflicto», menciona el politólogo. Con lo cual, argumenta que en esta posición Musk puede defender que su conflicto es solo con Lula Da Silva y no con la región en su totalidad. Así, aunque el proceder de Musk posiblemente atiende a sus propósitos comerciales, este se ha posicionado como el superhéroe de «derecha» en Latinoamérica.