El magnate tecnológico Elon Musk admitió que sus publicaciones en la red social X podrían haber tenido repercusiones financieras negativas para la compañía a largo plazo. Esta declaración, hecha el 27 de marzo y difundida recientemente por The Huffington Post, evidenció las consecuencias que pueden tener las interacciones de figuras públicas en plataformas digitales.

Todo se dio cuando Ben Brody, de 22 años, interpuso una demanda contra Musk por difamación, alegando que el empresario promovió una teoría de conspiración que lo implicaba falsamente en un altercado entre dos grupos de extrema derecha en Oregon. La controversia surge a raíz de una serie de publicaciones de Musk, que vinculaban a Brody, residente en California, con un ligero parecido a uno de los participantes en la pelea.

La defensa de Musk intentó sin éxito mantener en secreto el contenido de su testimonio de casi dos horas, revelando su confusión sobre los detalles del caso y las razones detrás del litigio iniciado por Brody. En una de las declaraciones, Musk insinuó que la demanda tenía como objetivo principal obtener una compensación económica significativa.

Musk sostuvo que sus publicaciones, particularmente una respuesta que insinuaba que el incidente era una operación de «bandera falsa«, no buscaban generar ingresos publicitarios, argumentando que las respuestas en la plataforma reciben mucho menos atención que las publicaciones de hilos principales. Además, indicó que los anunciantes generalmente evitan contenido polémico, lo que sugiere una reducción en los ingresos por publicidad para la compañía debido a este tipo de interacciones.

A pesar de la afirmación de Musk de que la publicación en cuestión, visto por más de un millón de personas, no representaba una gran porción del tráfico de la plataforma, el abogado de Brody destacó la magnitud del alcance comparándolo con la capacidad de los 30 estadios de béisbol más grandes llenos a su máxima capacidad. Musk, sin embargo, restó importancia a la situación, enfatizando que la naturaleza polémica del contenido tiende a disuadir a los anunciantes, afectando potencialmente los ingresos de la plataforma.