El principal aliado del ex presidente Ricardo Martinelli, quien fue inhabilitado por el actual presidente de izquierda, Laurentino Cortizo, afirmó que gobernará con mano dura para enfrentar la peor crisis económica y migratoria de la historia.

El abogado y político derechista José Raúl Mulino, ganó las elecciones presidenciales del domingo en Panamá, con un 34% de votos. El actual gobierno de izquierda, que llevó en la boleta al actual vicepresidente José Gabriel Carrizo, obtuvo tan solo el 5% de los votos.

Mulino, aliado político y discípulo de Ricardo Martinelli, el mayor líder de la derecha en el país, prometió tomar «sin temor» medidas para recuperar la economía y acabar con la «persecución política».

Así como en Brasil, Venezuela y Colombia, el gobierno del actual presidente Laurentino Cortizo, un furioso izquierdista vinculado al Foro de Sao Paulo, inhabilitó a Martinelli y le impidió competir en este ciclo electoral.

«Se acabó la persecución política. Se acabó la manipulación del Ministerio Público. Se acabó la manipulación de jueces y magistrados. Se acabó esa vaina ¡carajo! Óiganlo bien«, dijo Mulino ante sus seguidores, en su discurso de la victoria.

Mulino recibirá del presidente Laurentino Cortizo, del izquierdista Partido Revolucionario Democrático (PRD), un país con un déficit fiscal de 7,4%, una deuda pública de 50.000 millones y un sistema de seguridad social colapsado.

«A nuestros acreedores internacionales les mando un mensaje: este país honrará su deuda«, aseveró el gobernante electo, del partido Realizando Metas (RM), fundado por Martinelli.

Martinelli, quien fue presidente del país entre 2009 y 2014, y es uno de los empresarios más ricos de Panamá, fue condenado por lavado de dinero a más de 10 años de prisión, en una causa en la que el gobierno de Cortizo intervino fuertemente, según denunció el líder derechista.

Actualmente asilado en la Embajada de Nicaragüa para no caer en prisión, se espera que Mulino, quien iba a acompañar como vicepresidente en la fórmula a Martinelli hasta que fue inhabilitado por la causa judicial, meta mano para despolitizar la causa y revisar la condena partidaria.

A su vez, deberá también encarar la crisis migratoria en la peligrosa selva del Darién, que, a rajatabla, prometió «cerrar» para evitar que los migrantes, en su mayoría venezolanos, pasen por ahí rumbo a Estados Unidos.

Mulino aseguraba que estaba prácticamente retirado de la política hace poco más de seis meses. Pero de un momento a otro el dirigente de 64 años, cuyo último cargo en política fue ser ministro de Seguridad durante la presidencia de Martinelli, emergió como el compañero en la nómina presidencial del popular exmandatario por los partidos Realizando Metas y Alianza.

Todo indica que el exmandatario de 74 años gobernará tras bastidores a partir del 1 julio, aunque Mulino dijo en su discurso no ser «títere de nadie» y aclaró que la agenda de gobierno será suya, aunque con pocas diferencias a la de Martinelli.

El gobierno de Cortizo en estos últimos cinco años fue tan desastroso que la izquierda, que había ganado en las últimas elecciones con el 33% de los votos, en esta vuelta obtuvo tan solo el 5,84% de los votos, y toda la discusión política se giró a la derecha.

Si bien la derecha de Mulino obtuvo el 34,25% de los votos, su principal contrincante resultó ser el centroderechista Ricardo Lombana, del Movimiento Otro Camino, que se quedó con el 24,65% de los votos.

Pero en tercer lugar también se ubicó otro centroderechista: Martín Torrijos, del conservador Partido Popular, con el 16,03% de los votos. El cuarto puesto no fue la diferencia, y Rómulo Roux, otro centroderechista quien encabezó la lista del ex partido de Martinelli, Cambio Demócratico, se consolidó con el 11,35% de los votos.

El quinto lugar tampoco lo ocupó la izquierda pura. Zulay Rodríguez, candidata que abandonó el partido de Cortizo y se presentó como independiente, obtuvo el 6,55% de los votos. Si bien estuvo históricamente identificada con la izquierda, Zulay adoptó varias posturas de derecha, como el cierre de fronteras, la expulsión de inmigrantes ilegales y la creación de una zona franca sin impuestos.

Recién en el sexto lugar se ubicó Carrizo, actual vicepresidente de Panamá, con el 5,84% de los votos, y debajo suyo, la izquierdista Maribel Gordón, que propugna contra el «neoliberalismo», con el 1,07% de los votos.

En total, los candidatos de derecha y centroderecha obtuvieron el 86,28% de los votos, mientras que la izquierda obtuvo un magro 13,46%, uno de los valores más bajos de la historia democrática panameña.