La reciente entrada en vigor de la ley de aborto de seis semanas en Florida marcó un punto crítico para el acceso al aborto en el sur de Estados Unidos. Esta nueva normativa, que limita significativamente el período en el que se puede realizar un aborto, sustituyó la ley anterior que permitía el procedimiento hasta las 15 semanas de gestación. La medida fue acogida con entusiasmo por los activistas antiaborto, quienes la consideran un triunfo en la lucha por restringir el acceso al aborto en la región.

De acuerdo con datos del Instituto Guttmacher, en 2023 se registraron más de 84 mil abortos en Florida, un aumento del 12% respecto a 2020. Este incremento se atribuye en gran medida a pacientes de otros estados, subrayando el papel de Florida como un refugio relativo para las mujeres que buscan este tipo de atención médica en el sur. Sin embargo, con la nueva ley, que requiere dos citas presenciales con 24 horas de diferencia, los proveedores advierten que será prácticamente imposible acceder a tiempo a la atención necesaria.

Ante ello, la nueva legislación incluye excepciones limitadas para víctimas de violación, incesto o trata de personas hasta las 15 semanas de embarazo, y exige documentación como registros médicos o un informe policial. También contempla excepciones por anomalías fetales fatales y por la vida de la persona embarazada. Sin embargo, muchos expertos y activistas pro-elección alertan sobre el grave impacto que esta ley tendrá en el sistema de salud, sobrecargado y con clínicas que ya no pueden atender la demanda existente.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, expresó su satisfacción por la implementación de esta ley, destacando su compromiso con la protección de los no nacidos. La ley también incluye asignaciones anuales de 30 millones de dólares para apoyar a las mujeres embarazadas y nuevas madres, una medida que busca reforzar la red de apoyo a la maternidad en el estado.

Medida temporal

Sin embargo, esta prohibición podría ser temporal. En noviembre, los votantes de Florida decidirán sobre la Enmienda 4, una propuesta que buscaría proteger el acceso al aborto hasta aproximadamente las 24 semanas de embarazo. Encuestas internas citadas por los partidarios de esta enmienda indican un amplio respaldo, superando el umbral del 60% necesario para su aprobación.

Mientras tanto, la lucha por el aborto continúa siendo uno de los temas más divisivos y debatidos en Estados Unidos, con activistas de ambos bandos movilizándose intensamente de cara a la elecciones de noviembre. Durante los comicios presidenciales, Florida incluirá un referendum para decidir sobre la Enmienda 4 y regresar a la protección del aborto hasta las 24 semanas de embarazo.