El presidente Javier Milei supo unificar una gran porción de la sociedad a su favor. Su éxito no solo es producto de un enorme sentimiento opositor por parte de sus votantes al gobierno anterior, él se presenta ante el público como la alternativa a la política en su totalidad. El mandatario argentino representa, tanto para sus simpatizantes como para sus detractores, un nuevo símbolo en la política argentina, nunca antes visto. Sin embargo, no son solo son sus ideas objeto de debate sino también su estilo de comunicación bastante efectivo para con sus partidarios. Existe un paralelismo plasmado en la biografía escrita por Isaac Asimov, sobre el vacío existencial de Elon Musk y cómo mediante la ciencia ficción superó la circunstancia.

Así, en su paso por la cena de la Fundación Libertad, el presidente Milei otorgó un discurso que no estuvo exento de frases hilarantes para su auditorio. Entre los temas se encontraba la ley Bases, los índices de inflación, el gasto público, y una serie de críticas a los contrapesos políticos. Sus comentarios estuvieron marcados por un lenguaje poco ortodoxo. Una de las frases más trascendentes la dio al hablar de la caída del riesgo país y la posible reacción de la oposición: «saben que van a perder y no vuelven más. Cuando termine el año le habremos devuelto al sector privado 15 puntos del PBI en ahorro, ¿Quieren saber cómo va a crecer la economía? Va a subir como pedo de buzo».

Milei no muestra interés en mantenerse un lenguaje impecable como lo sugiere el libro «Los cuatro acuerdos» de Miguel Ruiz, porque esa es una forma de mantener una relación directa con la sociedad argentina. Luego de años de declive económico y un panorama desesperanzador, los argentinos atravesaron una especie de «crisis existencial» la cual les hizo adentrarse en búsqueda de nuevo lideres que les proporcionen una razón de ser. Para muchos, Milei es esa figura mesiánica sobre la cual pueden depositar sus esperanzas. La profunda crisis económica condujo a un cambio profundo en el rumbo político y con la batalla cultural declarada por el liberal libertario, el vacío existencial de muchos argentinos emergió.

Esta crisis es paradójicamente similar a la de una figura la cual Milei se ha acercado para afianzar una relación económica y de amistad. El empresario Elon Musk mencionó en su biografía, haber tenido una adolescencia difícil. Angustiado por la inquietud de no conocer el sentido de la vida, Musk se sumergió en búsqueda de una respuesta. La crianza religiosa le provocó más escepticismo que certeza, por lo tanto se inclinó a indagar en autores de filosofía existencialista. Sin embargo, según el libro publicado en 2023, «eso produjo el efecto de convertir la confusión en desesperación». La «salvación» de Elon Musk fue la ciencia ficción. Su afición por el género lo inspiraría para desarrollar sus futuros proyectos y alimentaría su ambición de colonizar Marte.

Es así como el cofundador de SpaceX es renuente al existencialismo, que en su esencia destruye cualquier intención de construirle un sentido a la vida. En su lugar, simpatiza con la ciencia ficción, la cual abre paso a la distorsión espacio-temporal y ve en la tecnología una razón de existir. En este sentido, Elon Musk no se diferencia demasiado de la sociedad argentina la cual niega su angustia existencial para acceder a formar parte de un sistema que presume exactitud y predictibilidad.

Uno de los libros favoritos del magnate es «Robot e Imperio«, también de Isaac Asimov. La novela expone la «Ley Cero» y plantea que «un robot no puede dañar a la humanidad ni, por inacción, permitir que la humanidad sufra daños». La benevolencia atribuida a la robótica tiene paralelismo a varios liderazgos políticos actuales y su mejor forma de demostrarlo ha sido a través de una comunicación carismática.

Javier Milei es para una parte de la sociedad argentina lo que la ciencia ficción es para Elon Musk, una respuesta a su vacío existencial, la cual traza un camino lineal y despojado de cualquier obstáculo generador de dudas sobre la existencia. El denominado por la prensa local standup de Milei durante su charla en la Fundación Libertad, mezcló en parte una defensa al ajuste económico y por otra conectó con la sociedad con un discurso de ciencia ficción en la investidura presidencial.