El portaaviones nuclear llevará a cabo maniobras militares con la Armada Argentina en el Atlántico Sur entre el 29 y el 30 de mayo. Esta será la primera vez en 14 años que se realizan este tipo de ejercicios.

El portaaviones nuclear USS George Washington, buque insignia de la Armada de los Estados Unidos, participará en ejercicios militares con la Armada Argentina en el Atlántico Sur, específicamente en aguas de la Zona Económica Exclusiva de Argentina, programados para los días 29 y 30 de mayo.

El 30 de mayo, se llevará a cabo un acto protocolar en la Base Naval de Mar del Plata, que contará con la presencia del Ministro de Defensa, Luis Petri. El Presidente Javier Milei y otros funcionarios también han sido invitados a bordo de este imponente buque de guerra, que forma parte de la Séptima Flota de los Estados Unidos y opera en el Pacífico.

La posibilidad de una foto del ministro de Defensa en la cubierta del buque, que cuenta con una tripulación de 3.200 personas, está prácticamente asegurada. La asistencia del presidente a este evento, que marca las excelentes relaciones entre ambos países y el realineamiento internacional del Gobierno de La Libertad Avanza, está sujeta a su agenda.

La última vez que un portaaviones de Estados Unidos participó en ejercicios de este tipo en Argentina fue hace 14 años, durante la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, quien todavía no había lanzado su realineamiento internacional con la extrema izquierda.

En aquel momento, en marzo de 2010, llegó el USS Carl Vinson como parte del operativo «Southern Seas 2010«. Durante esta visita, los aviones Super Etendard y Tracker de la Armada Argentina realizaron tareas de aproximación sobre la cubierta, aunque no se llevaron a cabo enganches. Desde ese momento en adelante, Argentina no ha vuelto a participar de ejercicios navales.

El USS George Washington, impulsado por dos reactores nucleares, llegará acompañado por el destructor USS Porter y el buque logístico Lenthall, que también participarán en los ejercicios navales. El ingreso de estas tropas extranjeras al país fue autorizado por el Congreso argentino en septiembre de 2023.

Es estos ejercicios, denominados PASSEX, se llevarán a cabo entre el 29 y el 30 de mayo. Las unidades argentinas participantes incluirán un destructor clase Meko 360, un patrullero oceánico, una corbeta clase Meko 140 y un helicóptero Sea King.

Desde la Casa Rosada han destacado que este ejercicio tiene como objetivo principal incrementar la interoperabilidad y la confianza mutua entre las marinas de Argentina y Estados Unidos. Este ejercicio implica la participación de medios navales tanto argentinos como estadounidenses en su tránsito por la Zona Económica Exclusiva Argentina.

El portavoz de la Presidencia de la Nación fue el encargado de anticipar los ejercicios Southern Seas 2024 entre el portaaviones equipado con 90 aeronaves, tanto aviones como helicópteros, en una de sus habituales conferencias de prensa. Esta información fue proporcionada poco antes de la reunión que tuvo lugar el 3 de abril, en la cual participaron la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la general Laura Richardson, de visita en Buenos Aires, junto al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, el ministro de Defensa, Luis Petri, y el jefe del Estado Mayor conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier Xavier Isaac.

Durante la visita de Richardson, se llevó a cabo la transferencia de un Hércules C-130H a nuestra Fuerza Aérea, lo cual fue considerado un símbolo de la sólida cooperación bilateral entre ambos países.

Este nivel de cooperación entre las dos armadas ocurre en un momento significativo, ya que el Gobierno de Milei ha marcado un quiebre con los viejos y equivocados alineamientos del kirchnerismo, estableciendo nuevas relaciones diplomáticas con países como Estados Unidos e Israel, en contraposición a las anteriores relaciones con naciones como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Rusia, China y Palestina. De hecho, recientemente Argentina rechazó la solicitud de Palestina para ser declarada miembro pleno de la ONU, ratificando así su alineamiento con Estados Unidos e Israel.