En una jornada marcada por el optimismo en el mercado financiero argentino, el riesgo país experimentó una significativa caída, alcanzando su nivel más bajo desde septiembre de 2020. El 8 de abril, el índice, que mide la sobretasa que debe pagar Argentina para endeudarse respecto a los bonos del tesoro de Estados Unidos, descendió cerca de 100 unidades, rompiendo la barrera de los 1200 puntos básicos.

Los bonos en dólares de Argentina registraron un aumento del 4% en el inicio de la semana, reflejando una robusta confianza por parte de los inversores en el futuro económico del país. La firmeza de los precios de la deuda pública tanto en la plaza local como internacional se atribuye a las expectativas positivas sobre la economía doméstica, impulsando a los inversores a capturar atractivos retornos.

Así, en Wall Street, los bonos globales del canje en dólares con ley extranjera vieron un incremento promedio del 3,6%, con el Global 2030 (GD30) superando por primera vez los 58 dólares, alcanzando los 58.94 dólares. Los Bonares, regidos por ley local, no se quedaron atrás, logrando un avance promedio del 4,4%.

El día trajo consigo notables ganancias en varios frentes, con el Bonar 2029 (AL29) liderando las subas con un impresionante 5.9%, seguido por el Global 2029 en euros (GE29) con un 4.9%, y el Global 2035 (GD35) con un 4.6%.

Las acciones de empresas argentinas en Wall Street reflejaron un fuerte dinamismo, encabezadas por Loma Negra, IRSA y Ternium, evidenciando un marcado interés por parte de los inversores internacionales.

Desde el ámbito económico, la consultora EcoGo proyecta una inflación del 9.8% para abril. A pesar de ser un dato preliminar, la caída del consumo, impulsada por la disminución de los salarios reales, podría ejercer presión a la baja sobre los precios. Sin embargo, el panorama se complica con los incrementos en tarifas de servicios como agua y gas, en un contexto de ajuste y corrección de precios relativos, refirió la consultora. Este panorama financiero y económico en Argentina ofrece una visión esperanzadora para los inversores, marcando un punto de inflexión en la percepción del riesgo y la estabilidad económica del país.