La lucha contra la obesidad y la diabetes se ha intensificado en años recientes debido al creciente número de personas afectadas por estas condiciones. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 2 mil 500 millones de adultos en el mundo tienen sobrepeso, de los cuales 890 millones padecen obesidad. Además, 422 millones de personas viven con diabetes, y 1.5 millones mueren anualmente como consecuencia directa de esta enfermedad. Estos datos subrayan la necesidad de un abordaje terapéutico integral y multidisciplinario.

En este contexto, la semaglutida emerge como un avance prometedor en el tratamiento de la obesidad y de la diabetes. Este medicamento, conocido comercialmente como Ozempic y Wegovy, ha revolucionado el panorama terapéutico al demostrar resultados significativos en la pérdida de peso y el control glucémico. Por lo cual, especialistas advierten de efectos secundarios sobre el uso de fármacos para bajar de peso.

De esta forma, la semaglutida es un agonista de los receptores del péptido-1 similar al glucagón (GLP-1), una hormona que se libera tras la ingesta de alimentos. Este compuesto activo imita la función del GLP-1, estimulando la secreción de insulina y reduciendo la de glucagón, lo cual ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre. Además, la semaglutida contribuye a la sensación de saciedad, lo que resulta en una reducción de la ingesta calórica y, en consecuencia, en la pérdida de peso.

Así, en estudios recientes, los pacientes tratados con esta molécula lograron una pérdida de peso de entre el 15% y el 20%, una cifra notablemente superior a la obtenida con tratamientos anteriores. Este éxito se debe, en parte, a la acción prolongada del medicamento, que se administra una vez por semana, lo que mejora la adherencia al tratamiento en comparación con las opciones de administración diaria.

Además de su uso en el control del peso y la glucosa en sangre, se han identificado otros beneficios de la semaglutida en pacientes con problemas cardiovasculares y otras condiciones de salud. Esto sugiere que su potencial terapéutico podría extenderse a un rango más amplio de patologías en el futuro.

Por su parte, la semaglutida se comercializa en dos presentaciones: Ozempic, utilizado principalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 en dosis de 0,25, 0,5 y 1 miligramo, y Wegovy, destinado a pacientes con sobrepeso y obesidad en dosis de 2,4 miligramos. En algunos países, también está disponible en forma de pastillas bajo el nombre de Rybelsus.

Otros medicamentos, como la liraglutida (comercializada como Saxenda y Victoza) y la tirzepatida (conocida como Mounjaro y Zepbound), también han mostrado eficacia en el tratamiento de estas condiciones. Sin embargo, la semaglutida ha ganado atención por su eficacia y comodidad de uso, destacándose entre las opciones disponibles.

En resumen, la semaglutida representa una herramienta valiosa en la lucha contra la obesidad y la diabetes, ofreciendo a millones de personas una opción terapéutica efectiva y manejable. Con su capacidad para controlar el peso y los niveles de glucosa en sangre, y sus potenciales beneficios adicionales, esta molécula se perfila como un componente clave en el tratamiento de estas enfermedades globales.