El próximo 27 de mayo comenzará el debate sobre el acuerdo internacional que deberá ser firmado por 194 países, donde se le quiere dar más poder a la OMS para actuar incluso en contra de las decisiones de cada gobierno si estalla una pandemia.

Como consecuencia a largo plazo de la pandemia de coronavirus que azotó al mundo entre 2020 y 2022, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está impulsando un «Tratado de Pandemias» que busca darle poderes extraordinarios a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que pueda intervenir en la política sanitaria de los países miembro en caso de que estalle una nueva epidemia global en el futuro.

Este acuerdo se pondrá bajo votación la próxima Asamblea Mundial de la Salud, que tendrá lugar entre el 27 y el 30 de mayo en Ginebra, Suiza. Mientras tanto, los 194 estados miembros de la OMS están en plenas negociaciones por el contenido de dicho tratado, que por el momento tiene el apoyo más importante, el del gobierno de los Estados Unidos.

Sin embargo, esta semana los fiscales generales de 22 estados de los Estados Unidos han expresado su preocupación mediante una carta dirigida al presidente Joe Biden. En ella, solicitan que el país se oponga a dicha propuesta y le exigen al mandatario demócrata que fundamente su voto antes de realizarlo.

Encabezados por el fiscal general de Montana, Austin Knudsen, los secretarios de Justicia republicanos destacaron la importancia de proteger la soberanía y los derechos de los ciudadanos estadounidenses.

Knudsen explica que firmar este acuerdo implicaría ceder poder a instituciones internacionales no elegidas por un proceso democrático y sin rendición de cuentas, como la OMS, y que éste organismo solo quiere promover la misma la gestión que la de la pandemia de COVID-19, que fue un rotundo fracaso.

En su comunicado, los fiscales generales subrayaron que el objetivo de estos posibles acuerdos no es salvaguardar la salud pública, sino más bien otorgar una autoridad excesiva a la OMS, específicamente a su director general, Tedros Ghebreyesus.

«Firmar este tratado puede conducir a restricciones en las libertades fundamentales de los ciudadanos, como la libertad de expresión, la privacidad, la libre circulación y el consentimiento informado«, aseguran en la carta.

La oposición a este acuerdo pandémico no se limita a Montana, sino que abarca un amplio espectro geográfico y político, con la participación de fiscales generales de Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Idaho, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Luisiana, Misisipi, Misuri, Nebraska, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur, Tennessee, Texas, Utah, Virginia y Virginia Occidental.

Los fiscales generales concluyeron que, de aprobarse, este pacto transformaría a la OMS de una organización consultiva y benéfica en un organismo con un poder gubernamental global sobre la salud pública, pisando la soberanía de cada país.

El tratado fue escrito por el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, quien expresó su optimismo sobre expandir las capacidades de la OMS para que los ministerios de Salud de cada país queden subyugados a las decisiones de la Organización Mundial en caso de pandemias