La investigación realizada por la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York, publicada en la revista Brain, Behavior, and Immunity-Health, arroja luz sobre la relación entre la discriminación interpersonal y los procesos biológicos del envejecimiento. Los hallazgos sugieren, la discriminación puede acelerar los procesos biológicos del envejecimiento, lo que podría contribuir a las disparidades en la salud y la mortalidad.

El estudio, basado en muestras de sangre y encuestas de casi 2 mil adultos estadounidenses, analizó tres formas de discriminación: cotidiana, importante y laboral. Se encontró una asociación sistemática entre la discriminación y el envejecimiento biológico acelerado, siendo la discriminación cotidiana y la importante las más influyentes en este proceso.

Además, se descubrió, factores de salud como el tabaquismo y el índice de masa corporal explican parte de esta asociación, lo que sugiere que otros factores, como el aumento del cortisol y la falta de sueño debido al estrés crónico, también desempeñan un papel en el envejecimiento acelerado.

De igual forma, es importante destacar que la conexión entre la discriminación y el envejecimiento variaba según la raza, con participantes negros informando más discriminación y mostrando un envejecimiento biológico más rápido. Por otro lado, los participantes blancos, aunque informaron menos discriminación, fueron más susceptibles a sus efectos cuando la experimentaron.

Así, la investigación de la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York vincula la discriminación interpersonal con una aceleración de los procesos biológicos de envejecimiento. Este estudio refuerza la necesidad de combatir la discriminación en todos sus ámbitos—cotidiano, importante y laboral—como una medida crítica para promover un envejecimiento saludable y reducir las disparidades en salud y mortalidad entre diferentes grupos raciales. Al desentrañar cómo la discriminación afecta directamente el bienestar biológico, la investigación sugiere intervenciones específicas que podrían mitigar sus efectos nocivos y asegurar equidad en la salud para todos, independientemente de su raza o contexto laboral.