
En el Hospital Seccional Dr. Eduardo Canosa de Puerto Santa Cruz, las autoridades responsables han incumplido de manera grave con todas sus funciones básicas: no respetan derechos, no organizan el servicio, no brindan trato digno y fallan tanto con su personal como con la comunidad que debe atenderse allí.
Una trabajadora del hospital, que también acudió como paciente en un momento de vulnerabilidad y angustia, recibió atención de salud mental que debía ser estrictamente confidencial. Sin embargo, esa información protegida por leyes nacionales fue divulgada sin su consentimiento y utilizada por autoridades del propio hospital para impedirle ingresar a su puesto de trabajo, cuestionar su certificado médico y hostigarla. Se usó su intimidad como herramienta de presión y disciplinamiento.
– No garantizó la confidencialidad, la intimidad ni los derechos de pacientes y trabajadores.
– Permitió que información sensible se usara fuera de los circuitos legales, sin tomar medidas de protección ni corregir los hechos.
– No garantizó un ambiente laboral seguro ni respetuoso, ni un servicio de salud acorde a lo que la comunidad necesita.
– No supervisó ni organizó el funcionamiento del hospital, dejando a la deriva turnos, atención y condiciones básicas.
– Utilizó información confidencial obtenida de manera irregular para interceptar, cuestionar y obstaculizar a la trabajadora en su propio lugar de trabajo.
– Ejerció violencia institucional y persecución laboral, vulnerando el derecho a trabajar sin discriminación ni hostigamiento.
– Presenciaron situaciones de angustia y maltrato hacia el personal sin actuar para frenarlo ni brindar contención.
– En algunos casos, sumaron actitudes de burla y desatención que agravaron el daño.
– No lideran con empatía ni respeto, ni garantizan condiciones dignas de trabajo.
Estos hechos no son aislados: son la consecuencia de un descontrol generalizado que afecta a todo el hospital:
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No hay turnos ni organización interna: El personal no tiene definidos los turnos, no hay una distribución clara de tareas ni horarios ordenados. Se trabaja sin estructura, sin previsibilidad y sin respeto por los descansos.
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Falta total de empatía y trato digno: Tanto con el personal como con los pacientes, el trato es muchas veces indiferente, desconsiderado y hasta maltratante. No hay calidez ni respeto básico, pilares de la atención sanitaria.
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Desatención y maltrato a los pacientes: La población de Puerto Santa Cruz expresa un descontento generalizado porque muchas veces no recibe la atención que necesita, hay demoras, falta de información y, en muchos casos, maltrato y desatención por parte de quienes deben servirles.
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No se cumplen las funciones básicas de un hospital: Un hospital debe ser un espacio de cuidado, protección y acceso a la salud. Aquí, en cambio, hay desorganización, abandono, falta de respeto y ausencia total de liderazgo responsable.
– El personal está agotado, descontento y expuesto a situaciones de abuso y desprotección, sin que las autoridades pongan orden ni garanticen condiciones dignas.
– La comunidad se siente desatendida, maltratada y sin respaldo en el propio centro de salud que debería cuidarla.
– Las autoridades, que deben velar por el buen funcionamiento, son quienes permiten, generan y reproducen este estado de cosas.
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Investigación seria y transparente de todos los hechos denunciados.
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Respeto irrestricto de los derechos del personal y de los pacientes.
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Organización real de los turnos y horarios de trabajo.
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Trato digno, empático y respetuoso para toda la comunidad.
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Que las autoridades cumplan con sus funciones y den cuenta de su responsabilidad.
¡Que se sepa! No es justo. No debe ser así.
Exigimos un hospital que cuide, respete y funcione.
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